martes, 8 de febrero de 2011

EL AMIGO QUE MÁS NECESITA...



EL AMIGO QUE MÁS NECESITABA...
de Ana Margarita Perez Martin, el Martes, 08 de febrero de 2011 a las 0:34




Entre sus manos tenía las de su amado padre moribundo; manos arrugadas por el tiempo y por la siembra… y por la cosecha. Manos agrietadas, testimonio de una vida de trabajo en el campo. Hipólito estaba enfermo, ni siquiera el agua tragaba, la vida le hacía una mala jugada. Se le moría su viejo, él… el amigo que más necesitaba.
Entre sollozos y gemidos, no podía sino recordar; la mente se le fugaba al pasado… intentando amarrarse al poco de vida que, con él, le quedaba.

Aquellas fueron épocas buenas, provenientes de tristes y cruentas batallas; durante casi tres décadas solo de ellas se hablaba: de la primera guerra mundial… y de la segunda. También se hablaba de los inmigrantes centro- occidentales de Europa y de cómo habían traído el oro blanco: el algodón. Época de desarrollo, riquezas y tecnología.
Pero, esas no eran las únicas batallas que se habían librado para aquél entonces…ni el único botín de guerra que se repartía. Sus padres, hacía un año, habían perdido las suyas. El matrimonio había sucumbido… quebrado en mil pedazos; desanudando el lazo de amor y unión que alguna vez hubo entre ellos. Un día su padre vino por él, lo esperaba con ansias. Sentado estaba en el zaguán, bien vestido… sus mejores ropas, como si fuese asistir a la misa dominical. A su lado estaba su maleta, con todas sus cosas. Su madre, desde adentro, lo observaba con disimulo, para que el hijo no notase el llanto que la ahogaba. Fue pronta la llegada, fue pronta la partida… sin adioses ni despedidas. Partían los dos, hombre y niño… padre e hijo, agarrados de las manos. Con una sonrisa inmensa caminaba calzada arriba con él… pero de vez en cuando, con lágrimas en los ojos, volteaba, tan solo para darse cuenta que atrás… su madre, con su hermana, quedaban. Sentimientos confusos, sentimientos divididos… que le marcaron la vida, se la partieron en dos!
Fue largo el viaje desde Corrientes hasta Resistencia y, de allí a Pedro Saénz, muchos kilómetros más viajarían. La vida de los chaquenses era dura, pero era feliz con él. Todas las mañanas se levantaban temprano para irse a trabajar a los algodonales. Ver a su menudo padre blandir el machete con extraordinaria fuerza… nunca dejaba de sorprenderle. Vivieron felices, pero la rigurosidad y humildad del campo… estaban empezando a hastiarle: se convertía en un joven con sueños y aspiraciones, y aquello del algodón… le quedaba chiquito. Así como una vez dejó a su madre atrás, ahora lo haría con el padre… volvería a Corrientes, al hogar materno del cual partió con silente dolor.

Los recuerdos se esfumaron por el quejido que su padre emitió… como despedida a la vida. Sus ojos abiertos denotaban la serenidad de su partida, sin soledad, tristeza o dolor… estaba con los suyos, lejos del áspero algodón.

Ana Margarita.-

Dedicaroria: Estas letras estan inspiradas en el amor y la devoción que siente mi amigo argentino, Bruno Cequeira, por su padre, quién al fallecer... lo dejó sin el amigo que más necesitaba. Para tí con todo mi cariño y respeto.

5 comentarios:

  1. Muy muy bonito y sobrecogedor, triste y lleno de amor ...

    Rumiana
    http://losnaranjosreposteria.blogspot.com/
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  2. Hola Rumiana!
    Gracias por leer mis escritos... de que sirve rayar una página en blanco... si nadie la lee? Sabías que eres mi única lectora en el blog? ajajaja Gracias por existir!!!

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  3. Ahhh de nada, a mi me encantan, y los disfruto mucho. No se crea que soy la única lectora, lo que pasa es que muchos entran, leen pero no dejan huella. Siga mis consejos y verá que rápido se multiplican los seguidores. Por ahora me llevo una bannercito de éste Blog a los dos míos, así entra mas gente.

    besos

    Rumiana

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  4. Lo Bien que estoy... yo te lo agradezco a tí papá!
    Gracias Ana por esta deferencia, un gran abrazo!

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