lunes, 15 de junio de 2026

"El infinito detrás de mis ojos" : ¿Dónde viven los recuerdos perdidos? La memoria, el tiempo y el misterio de lo que somos.

 
“¿Cuánto espacio ocupa un recuerdo que creíamos perdido?”


Prólogo

A veces la vida guarda silencios más profundos que el olvido. Y basta una pequeña señal para descubrir que algo de nosotros seguía allí, esperando.


Hace unos días, sin buscarlo, sin pensarlo siquiera, una vieja canción salió de mi boca. No una canción completa. Apenas unos fragmentos. Unas pocas palabras que llegaron flotando desde un lugar desconocido:

"El patio de mi casa es particular..."

Y después, el silencio.

Porque no recuerdo el resto.

O eso creía.

La melodía apareció sola, como una pequeña hoja arrastrada por una corriente de aire que venía de la nada. Y entonces me quedé pensando.

¿Dónde estaba guardada?

¿Cuántos años llevaba dormida?

¿En qué rincón de mí había permanecido escondida todo este tiempo?

Vivimos rodeados de máquinas que almacenan datos. Hablamos de servidores gigantescos, de nubes digitales, de plataformas capaces de guardar millones y millones de imágenes, sonidos y palabras.

Pero hay algo que me asombra más: ¡mi propia cabeza!

Esta pequeña esfera que puedo imaginar entre mis manos si dibujo su forma en el aire.

Tan pequeña por fuera… ¡tan inmensa por dentro!

Porque en algún lugar de esa materia prodigiosa sigue palpitando nuestro corazón en tiempo pasado. Esos latidos no desaparecieron. Se quedaron. Esperando. Y basta una chispa diminuta para que regresen: un objeto, un sonido, un aroma, un roce… ¡un instante!

Entonces se abre una puerta secreta y aparece algo que creíamos perdido para siempre. A veces pienso que no conocemos realmente la profundidad de lo que somos. Que caminamos por la superficie de nosotros mismos como quien recorre la orilla del mar, ignorando la inmensidad que existe bajo el agua.

Quizá por eso me conmueve tanto.

Porque no se trata solamente de la memoria. Se trata del misterio.

Del prodigio de la creación.

De esta arquitectura imposible de imaginar que guarda la huella de cada instante de nuestra existencia sin que sepamos del todo cómo.

De esta creación extraordinaria capaz de conservar la marca de una canción durante toda una vida y devolverla cuando menos la esperamos.

Entonces comprendo que, por mucho que avance la tecnología, sigo sintiendo el mismo asombro. Porque ningún servidor me parece tan fascinante como este universo secreto que habita detrás de mis ojos.

Y cuanto más lo pienso, más me convenzo de que dentro de cada ser humano existe un infinito que todavía no conocemos, que apenas comenzamos a comprender y que siempre conservará algo de misterio, por más que la ciencia intente explicarlo.

Tal vez la verdadera maravilla no sea recordar, sino descubrir que nada de lo que nos ha tocado el alma se pierde: la vida guardada instante a instante en esa dimensión desconocida donde nos hallamos completos, sin la fragmentación de los tiempos.


Epílogo

Quizá la memoria no sea un lugar donde guardamos el pasado, sino el lugar donde el pasado sigue encontrándonos.


“Quizá nunca perdemos aquello que fuimos”


Publicación en la plataforma de TikTok. Cuenta @escritosenblancoynegro : @tintasobrepapel

No hay comentarios:

Publicar un comentario