sábado, 22 de febrero de 2025

"EL AMANTE DE PAPEL": Poema íntimo y reflexivo que explora la lectura nocturna como un acto de deseo, compañía y entrega. Un homenaje sensorial al amor por los libros.

Un dibujo de una persona

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“Un libro en mis manos, un amante en mis noches.”


Prólogo

Antes de que la noche se cierre del todo, existe un instante suspendido en el que el mundo calla y uno se permite escuchar lo esencial. Este texto nace ahí: en la frontera entre el insomnio y el deseo, donde un libro deja de ser objeto y se vuelve presencia. Leer, entonces, es un acto de entrega.


Ha llegado la noche, sola,
dejándome libre para embeberte,
para que me hagas fiel compañía,
para que entibies mi cama hasta que el gallo cante,
anunciando el nuevo día.

La tenue luz de la lámpara me permite verte,
deleitarme en ti. Te busco en la penumbra.
El brillo de las letras, como brasas diminutas,
me guía hacia ti. Te tomo.

Mis manos hambrientas recorren tu lomo y, al abrirte,
crujes calladamente, como un gemido contenido,
como murmullo secreto del papel que solo escucha
quien se abandona a la lectura.

El roce áspero y sedoso de tus páginas contra mis dedos
me invita a acariciarte, a poseerte sin pudor, con íntima confianza.

Llevo mi rostro hacia ti. Quiero olerte.
Envolverme en tu aliento de hojas secas,
aroma de polvo y humedad que me recuerda
a jardines florecidos en penumbra, dulcemente marchitos.

Te descifro, te interpreto.
Disfruto de tus letras, de la dulzura de una palabra justa,
como un beso sorpresivo en la boca.

Te vivo con suma intensidad,
¡como si tú fueses yo!

A veces te acurruco en mi pecho tibio,
cierro los ojos y te sueño:
sombras danzantes entre párrafo y párrafo,
como pliegues en un cuerpo desnudo.

Libro que te abrazo y no suelto
hasta acabar contigo.
Libro que arrancas mis negras noches
y las forjas en letras vivas, como piel tatuada en símbolos;
esas que me consumen la vida,
como tizones encendidos de fantasías,
con finales que dejan un regusto suave de amargor,
como un café frío, sin azúcar.

Libro que te cierro hoy,
con la esperanza de abrirte mañana
y la certeza de volver a sentir
el mismo placer que me diste esta noche:
libro que me posees tanto como yo a ti.


Epílogo

Cuando la lámpara se apaga y el libro descansa, algo permanece despierto. Las palabras siguen latiendo bajo la piel, reclamando memoria. Porque hay lecturas que no se terminan al cerrar la tapa: continúan, silenciosas, habitándonos.


“Entre letras, encuentro placer.”



viernes, 21 de febrero de 2025

"ESOS OJOS...", una reflexión sobre el silencio, la mirada y la conexión íntima entre seres.”



ESOS OJOS…

Ana Margarita Pérez Martin

Mírate. Tus ojos no reflejan lo que ves: revelan lo que eres.”

Siempre eliges el silencio. Guardas distancia, como si temieras que las palabras, una vez liberadas, no pudieran volver atrás. Aprietas la mandíbula, cierras la boca. No sé si no quieres hablar o si, simplemente, no puedes. Tal vez temes que, al hacerlo, la verdad te desborde y no haya retorno posible.

No eres un misterio, aunque lo aparentes. Eres más bien un pensamiento inconcluso, una emoción suspendida entre lo que callas y lo que anhelas decir. Pero tus ojos… tus ojos son la grieta por donde se cuela tu alma.

Ellos hablan. Cuentan historias sin pronunciar sonido. No lo hacen por lo que han visto, sino por lo que te han hecho sentir y por lo que han hecho sentir en otra piel. En su fondo habita el vaivén de la vida: la alegría y la herida, el desvelo y la calma. En ellos cabe la existencia entera.

El tiempo transcurre, intenta opacar su mirada… pero la pasión los mantiene encendidos. Son faroles que resisten la penumbra, testigos silenciosos del deseo y la memoria. Tus ojos no solo miran: murmuran, estremecen, laten. En su brillo se mezclan los sueños y las huellas del pasado, como si cada destello contuviera una historia diminuta, un secreto que no sabe callar.

Cada parpadeo es una letra. Ellas se juntan, murmuran. Te delatan. Cada mirada es un susurro al tiempo, un desafío a la espera y a la distancia. Tus ojos registran lo que no puede decirse: la emoción, la pérdida, la esperanza. En ellos se desnuda tu “yo” más profundo, ese que rara vez dejas ver.

Y cuando los miro —tus ojos, que de algún modo también son míos—, siento que todo vuelve a comenzar. Que cada amanecer nace ahí, en ese reflejo donde la vida se reinventa una y otra vez.

Porque en tus ojos habita todo lo vivido y lo soñado.
Son la puerta que se abre a cada historia que escribo… y a las que aún esperan ser contadas.
Y al mirarlos, descubro que no me reflejan: me revelan.
Son espejos infinitos donde mi alma se reconoce en la tuya,
y en ese reconocimiento dejo de ser una sola.
Tú eres mi espejo, y yo —al mirarte— soy el reflejo que aprende a existir.

“Hay verdades que solo los ojos saben contar.”


viernes, 14 de febrero de 2025

"CONTEMPLO", descubre un poema apasionado que mezcla deseo y ternura. Cada verso transmite roce, suspiro y la intensidad de un amor embriagador.


“Cada verso, un roce; cada línea, un suspiro.”


Prólogo

En la quietud de la noche, los cuerpos hablan sin palabras. Este relato es un susurro de deseo y complicidad, un instante donde la piel y los sentidos se entrelazan, y el amor se expresa en la respiración y la mirada.


Contemplo tu cuerpo desnudo
sobre sábanas arrugadas.
Tu piel aceitunada.
Sudada, como tierra mojada,
y huele a ella.

Esos ojos negros,
como noche sobre luna llena,
que me miran extasiados,
pidiendo tregua.

Me sonrío.
Me río de ello.
No te hago caso.

Beso tus labios
rojos como el vino,
de tanto amar.
Me apetece beber de ellos
mientras mis dedos
juegan en ti
como hojas llevadas por el viento.

Susurras en mis oídos,
alborotando mis cabellos.
Respiras,
jadeas en mi cuello
como la brisa de la mañana,
suave e inquieta al mismo tiempo.

Erizas mi piel.
Me hablas,
no te escucho.

Te abrazo con fuerza,
abrochándote contra mi pecho.
No te digo nada.
No te suelto.

Solo sonrío,
no dejo de hacerlo.
Creo que estoy embriagada de ti.


 Epílogo

Cuando el éxtasis se calma, queda la memoria de cada roce, cada suspiro. La pasión no termina en un final; permanece, silenciosa, tatuada en la piel y en el corazón, recordándonos lo dulce y embriagador que puede ser entregarse.


“Tu piel es mi refugio y tu abrazo, mi destino”

viernes, 7 de febrero de 2025

"ME ENGAÑARON": Un texto reflexivo sobre cómo los miedos aprendidos y los dogmas distorsionan la percepción del mal y nos alejan de la verdadera conciencia interior

Imagen que contiene texto, libro, hombre, persona

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No hay monstruos en la oscuridad, solo sombras dentro de la conciencia.”


Prólogo

Desde pequeños nos enseñan a mirar el mundo con símbolos heredados: luces que salvan, sombras que condenan. Aprendemos a temer lo externo antes de conocernos por dentro. No es culpa de la fe ni de las creencias, sino de la rigidez con que a veces se transmiten, como si la vida fuera un mapa ya trazado. Este texto nace de esa grieta: del momento en que comprendemos que ninguna doctrina basta si no nos prepara para mirarnos con honestidad y asumir la responsabilidad de nuestros propios pensamientos.


Temía a la oscuridad.
Temía al bajo de la cama, a los senderos solitarios, a las personas raras y de fea presencia.
Temía saliera la bestia roja, con aroma de azufre, dientes afilados, cuernos y cola.

¡Me engañaron!
No me enseñaron que el diablo está dentro de la cabeza, a toda hora, en cualquier lugar, y que luce como un ángel dulcemente perfumado, hablándote de amor, caricias y entrega.
No me enseñaron que es un ladrón que te roba el sueño, la tranquilidad, la cordura… ¡la conciencia!

Me engañaron al hacerme creer que debía cuidarme del mal que rondaba fuera, cuando estaba en mi mente, carcomiéndome la dignidad, el amor propio, la decencia.

No me enseñaron a prepararme para la guerra entre el bien y el mal.
Aprendí a lidiar mis batallas con las únicas armas que me dio el tiempo: derrotas, coraje, lágrimas y fortaleza.

¡Me engañaron!

Una sola cosa fue cierta: el infierno arde en llamas…
¡Nos quemamos en la hoguera!


Epílogo

Con el tiempo entendí que no todo lo que hiere viene de fuera ni todo lo que seduce es bondadoso. El verdadero aprendizaje no fue renunciar a creer, sino dejar de delegar la conciencia. El mal no siempre ruge ni amenaza: a veces susurra, justifica y se disfraza de amor. Y quizá la libertad comienza cuando dejamos de buscar demonios ajenos y empezamos a hacernos cargo de las voces que habitan nuestra mente. Ahí, y solo ahí, empieza la verdadera luz.


“El diablo no tiene cuernos: lleva perfume y sonrisa.” 

 


sábado, 1 de febrero de 2025

"EXTRAÑO", un viaje a la nostalgia, el amor no vivido y los sentimientos que nunca se dijeron.

 Texto, Carta

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EXTRAÑO

Ana Margarita Pérez Martin

“La nostalgia tiene olor, tacto y sabor… y se llama ‘tú’.”

Aparecías de repente.
Tus miradas, tus sonrisas... me estremecías.
Mi corazón golpeaba el pecho como loco,
mi respiración se agitaba. Lo sabías. Te sonreías.

¡Extraño verte! ¡Extraño todo eso!

Te veía... no te miraba,
temiendo que mi silencio gritara
las palabras atragantadas.
No quería delatarme,
¡como si eso fuese posible!
Lo sabías. Te sonreías...

Extraño las conversaciones que nunca tuvimos,
las llamadas que nunca hicimos,
los mensajes que jamás escribimos.
¡Extraño todo eso que nunca nos dijimos!

Extraño el olor de tu piel,
y su roce con la mía.
Extraño tu barbilla
clavada en mi garganta al besarme,
al morderme, al encajar.
¡Extraño todo eso que no llegamos a sentir!

Extraño esa extraña historia de nosotros,
mientras nos pensábamos.
¡Dolía!

¿Sabes qué más extraño?
Esa época de mi vida en que, sin conocerte,
soñaba con una historia de amor
sin tantos "extraño".

“A veces se extraña más lo que nunca se tuvo que lo que se perdió.”