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viernes, 7 de marzo de 2025

"RAÍCES DE UN AMOR CALLADO": Relato íntimo y poético sobre el deseo callado, la contemplación y un amor vivido en silencio bajo la sombra de un flamboyán.


“Un secreto guardado bajo la sombra de un flamboyán.”


Prólogo

Hay amores que no comienzan con una palabra, sino con una sombra.
Con un lugar que se vuelve cómplice.
Con un árbol que guarda lo que el corazón no se atreve a pronunciar.

A veces no es la persona lo que nos llama primero, sino el espacio donde aprendemos a sentirla. El escenario se vuelve santuario, y cada regreso es un ritual secreto. Nadie sospecha lo que late en ese rincón del mundo, pero para quien ama en silencio, cada hoja, cada brisa, cada latido tiene nombre.

Esta es la historia de un amor que no pidió permiso.
Que no necesitó confesión.
Que creció hacia dentro, como raíz obstinada buscando profundidad.

Porque hay sentimientos que no se gritan: se cultivan.


El parque no era paisaje, era antesala. Yo avanzaba como quien cumple una cita secreta. El aire húmedo se me pegaba a la piel; las aves alzaban vuelo a mi paso, y todo en el entorno parecía abrirse para dejarme llegar hasta él.

El Flamboyán me esperaba. Orgulloso, erguido, cubierto aún de flores desafiantes. Nadie más lo miraba como yo; nadie lo reclamaba. Pero yo lo hacía mío en silencio.

Me tendía bajo su sombra, entregada, con el sudor resbalando lento por mi piel. El roce de la brisa —como amante invisible— me secaba con la paciencia de quien sabe que la espera es parte del juego. Cerraba los ojos, hundía mi cabeza entre los brazos, descansaba mis piernas en su tronco dócil, y me dejaba poseer por la calma.

Entonces lo incitaba, traviesa, con una orden que nacía, entre risa y deseo, al ritmo de mis pies:

—¡Baila!

Y bailaba.

Las mariposas estallaban en vuelo desde sus flores, como si la naturaleza misma me obedeciera. Una explosión breve, multicolor, que me erizaba la piel. Era solo para mí; nadie más lo contemplaba. Ese secreto me pertenecía, como me pertenecía él en mis pensamientos.

Un suspiro profundo me atravesaba. No necesitaba tocarlo para sentirlo. Me bastaba recordar sus letras, perfectas, para dejarme herida de admiración. Y, sobre todo, me bastaba su voz. Esa voz que no decía palabras: me recorría como un roce bajo la piel, como una vibración que me estremecía por dentro.

Huía de él siempre que podía, porque temía que descubriera lo evidente: mi corazón desbocado, latiendo como si su sola presencia pudiera desnudarme.

Así lo vivía: deseándolo en silencio. Saboreándolo de lejos. Bebiendo cada mirada, cada gesto suyo, como si fueran gotas de un elíxir mágico que me mataba y resucitaba a un mismo tiempo.

Con solo verlo respirar, yo me elevaba. Con solo sentirlo cerca, yo descendía.

Me descubrí dueña del universo, amándolo en silencio;
como una flor abierta a la luz,
con las raíces firmes de un amor callado.


Epílogo

Con el tiempo comprendí que aquel árbol no era testigo de mi amor, sino espejo. Bajo su sombra no solo lo pensaba a él: me encontraba a mí. Descubrí la intensidad de mi deseo, la ternura de mi espera, la valentía de sentir sin garantías.

Nada fue en vano. Aunque él nunca supo lo que habitaba en mi pecho, yo sí lo supe. Y eso bastó.

El amor callado no es menos amor.
Es una forma más honda de vivirlo.

No todos los sentimientos están destinados a compartirse. Algunos vienen a revelarnos la fuerza con la que somos capaces de latir.

Y si alguna vez vuelvo a sentarme bajo un flamboyán en flor, ya no será para esconder lo que siento, sino para agradecerlo.

Porque amar en silencio también es una manera de florecer.


“Él nunca lo supo y, sin embargo, todo en mí hablaba de él.”

sábado, 22 de febrero de 2025

"EL AMANTE DE PAPEL": Poema íntimo y reflexivo que explora la lectura nocturna como un acto de deseo, compañía y entrega. Un homenaje sensorial al amor por los libros.


“Un libro en mis manos, un amante en mis noches.”


Prólogo

Antes de que la noche se cierre del todo, existe un instante suspendido en el que el mundo calla y uno se permite escuchar lo esencial. Este texto nace ahí: en la frontera entre el insomnio y el deseo, donde un libro deja de ser objeto y se vuelve presencia. Leer, entonces, es un acto de entrega.


Ha llegado la noche, sola,
dejándome libre para embeberte,
para que me hagas fiel compañía,
para que entibies mi cama hasta que el gallo cante,
anunciando el nuevo día.

La tenue luz de la lámpara me permite verte,
deleitarme en ti. Te busco en la penumbra.
El brillo de las letras, como brasas diminutas,
me guía hacia ti. Te tomo.

Mis manos hambrientas recorren tu lomo y, al abrirte,
crujes calladamente, como un gemido contenido,
como murmullo secreto del papel que solo escucha
quien se abandona a la lectura.

El roce áspero y sedoso de tus páginas contra mis dedos
me invita a acariciarte, a poseerte sin pudor, con íntima confianza.

Llevo mi rostro hacia ti. Quiero olerte.
Envolverme en tu aliento de hojas secas,
aroma de polvo y humedad que me recuerda
a jardines florecidos en penumbra, dulcemente marchitos.

Te descifro, te interpreto.
Disfruto de tus letras, de la dulzura de una palabra justa,
como un beso sorpresivo en la boca.

Te vivo con suma intensidad,
¡como si tú fueses yo!

A veces te acurruco en mi pecho tibio,
cierro los ojos y te sueño:
sombras danzantes entre párrafo y párrafo,
como pliegues en un cuerpo desnudo.

Libro que te abrazo y no suelto
hasta acabar contigo.
Libro que arrancas mis negras noches
y las forjas en letras vivas, como piel tatuada en símbolos;
esas que me consumen la vida,
como tizones encendidos de fantasías,
con finales que dejan un regusto suave de amargor,
como un café frío, sin azúcar.

Libro que te cierro hoy,
con la esperanza de abrirte mañana
y la certeza de volver a sentir
el mismo placer que me diste esta noche:
libro que me posees tanto como yo a ti.


Epílogo

Cuando la lámpara se apaga y el libro descansa, algo permanece despierto. Las palabras siguen latiendo bajo la piel, reclamando memoria. Porque hay lecturas que no se terminan al cerrar la tapa: continúan, silenciosas, habitándonos.


“Entre letras, encuentro placer.”