martes, 10 de febrero de 2026

"De mí, para ti": un texto romántico y sensual sobre amor, deseo y protección mutua.

 
"Amar es tocar sin lastimar, desear sin apresurar, sostener sin poseer."


Prólogo

Este poema es un susurro sobre la entrega y el cuidado mutuo. Nos recuerda que amar y desear pueden coexistir con respeto y ternura, que la pasión no necesita causar daño, y que la intimidad verdadera se construye en la delicadeza del gesto compartido.


Te entrego una rosa.

Única, soñada, con espinas.
¿Acaso hay alguna que no estremezca
cuando su perfume roza la piel del que ama?

Huele su fragancia, que enciende los sentidos;
acaricia sus pétalos con labios temblorosos,
bebiendo cada gota de rocío
como secretos que se susurran al oído del deseo.

Deshójala lentamente.
Cada pétalo: un roce, un suspiro,
una petición muda de “quédate”
en la curva de mi sonrisa.

Déjala prendida a su tallo,
sin reparar en las espinas.
Yo lo sujetaré con mis manos,
para que las tuyas no sean heridas.

Tejamos el hilo invisible
que nos una, sin atraparnos.
Sin culpas, sin aflicción,
sin cargas ni desamparos.

No hay dolor.
Solo la dulzura imaginada
de un instante donde amor y deseo
se confundan entre pétalos y espinas,
entre cuerpos que se busquen con pasión encendida
y se sostengan como abrazo que protege lo sagrado.

Al entregarte la rosa,
en tus manos descansa
lo que elegimos cuidar,
con ternura y recelo.


Epílogo

Amar es aprender a sostener sin herir, a acercarse sin poseer, a cuidar al otro como un tesoro frágil y sagrado. En el roce de los sentidos y la entrega del corazón, descubrimos que la verdadera pasión es también un refugio de pureza y bienestar compartido.


"Entre pétalos y espinas, el amor verdadero se protege y se respira en silencio."

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