viernes, 14 de marzo de 2025

"ENTRE LO HUMANO Y LO DIVINO": Amar sin poseer: carta a un amor imposible entre la fe y el deseo

 

 Dedicatoria: Para los enamorados de lo inalcanzable, que viven la intensidad del querer sin poseer.


“Amar no siempre es tener. A veces, amar es aprender a dejar ir.”


Prólogo

Este no es un relato de amor correspondido,
sino de un amor sentido en silencio.
De esos que no buscan quedarse,
sino comprender.
Porque a veces, el amor más profundo
es el que se vive sin tocar,
el que se honra renunciando.


Amor, nunca leerás esta carta porque nunca te la entregaré.

Y si la lees…
será porque cayó en tus manos
por esas casualidades de la vida.

Aun así,
tampoco sabrás que fue escrita para ti.

Conociendo tu inteligencia
y tu capacidad de reflexionar,
de alguna manera…
te habrá de dejar enseñanza:

¡como eso de que la mujer necesita amar en libertad!

No me pediste que te amara,
pero lo hiciste fácil,
sin esfuerzo…
para que así ocurriera.

Abonaste mi vida con francas miradas,
dulces sonrisas,
y prudente silencio.

Llenaste mis oídos
con la música más melodiosa:

¡tu voz!
¡tu risa!

Endulzando mis días,
acaramelando mi alma.

¡Ah!
¡Qué días de entusiasmo…
y noches de inmenso placer!

Con solo guardar tu imagen
dentro de mi pecho
y verla crecer.

Pero, a medida que transcurre el tiempo,
más deseo acercarme a ti.

Necesidad de tomar tus manos,
perderme en la profundidad de tu mirada,
respirar el aroma de tu piel…
yo la tengo.

¿Qué hago con todo esto
si sentirlo no puedo?

Quienes conocen lo que siento
y cómo pienso,
ruegan que deje los estigmas
y me eche a “volar”
en busca de mi felicidad.

No lo hago…
retrocedo.

Doy excusas: todas son mentiras
queriéndome justificar.
Bien sé que dentro de mí los vientos azotan,
y que la tempestad amenaza
con devastar a esta pobre alma…

¡que los mandamientos anhelan romper!

Anoche fue dura la pelea
entre mi conciencia
y los demonios que me acechan.

Pero no puedo…
me rindo.

¿A quién engaño?

De la alegría he pasado al llanto;
el amor a Él es superior en fuerzas.

Me apartan de ti porque mi fe está quebrantada;
porque tu amor es terrenal
y el de Él es celestial;
porque el tuyo me confina a las sombras,
y el de Él me da luz…
y libertad.

Tú eres finito,
me acompañarás solo a ratos.

Él es infinito,
ha estado conmigo desde siempre…
hasta la eternidad.

Cariño mío…
nunca te he tenido,
y ya te di por perdido.

¡amándote tanto!


Epílogo

Al final, no todo amor se pierde:
algunos se transforman.
Se quedan en el alma
como una lección suave y eterna.
Porque amar, incluso sin tener,
también es una forma de eternidad


“Amar es perder, pero perder también es amar.”


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