miércoles, 3 de noviembre de 2010

"Mientras no sueltes mi mano": Texto poético sobre el amor y los sueños, contado a través de los sentidos. Una invitación a cerrar los ojos y sentir sin miedo

"Tomar la mano de alguien es tocar su mundo; no soltarla es quedarse para siempre.”


“Este relato es un abrazo en palabras. Cierra los ojos, siente la mano que te guía y déjate llevar. Cada aroma, cada sonido, cada movimiento es un hilo que conecta el corazón del lector con el corazón de quien sueña.”


Reflexión inicial

“Hay sueños que no se miran: se caminan.

Para entrar en ellos hace falta algo más que imaginación. Hace falta silencio, cercanía… y una mano que permanezca.

Tomar la mano de alguien es aceptar un gesto sencillo y profundo: cruzar la puerta invisible de su mundo. En ese contacto breve viajan los recuerdos, las esperanzas, los miedos que no siempre encuentran palabras.

Una mano puede ser refugio cuando el ánimo se quiebra. Puede ser puente hacia paisajes que todavía no conocemos. Puede ser también una promesa silenciosa de compañía.

A veces creemos que los sueños nacen en soledad. Pero hay sueños que solo existen cuando alguien decide escucharlos. Cuando alguien se queda, sin prisa, dispuesto a caminar dentro de ellos.

El relato que sigue es una invitación humilde: cerrar los ojos, dejar que el ruido del mundo se aleje y permitir que una voz nos guíe por un lugar donde la ternura aún tiene espacio.

No es un viaje largo.

Es apenas la distancia que separa dos manos que se encuentran.

Y quizá, si no la soltamos, descubramos que algunos sueños no necesitan verse para ser verdaderos.

Basta sentirlos.

No te aflijas por mí.
Es verdad: no habito la alegría
y a veces me pesa la sonrisa.
Pero está bien… todo está bien.

Me preguntas si tengo un sueño.
Ven. Toma mi mano.
No te rías de mí.
Sabes bien que en el Cielo,
como en los sueños,
todo es posible
y todo es perfecto.

Siéntate a mi lado,
aquí, muy cerca de mí.
Abrázame con cariño,
porque solo con cariño
puedo contarte mi sueño.
Cierra los ojos…
no me sueltes la mano.
Déjate llevar
y entra en él
mientras lo nombro.

Descalza tus pasos.
Desnuda tus pies.
Siente el agua, el barro,
la tierra viva.
Aprieta mi mano.

Respira.
Huele las rosas y los jazmines,
los pinos, los abedules.
Huele las frutas
que flotan dulces en el aire.

Quédate en silencio.
Escucha.
El canto de las aves
borda el silencio.
Y por lo que más quieras,
no abras aún los ojos,
no me sueltes la mano.

¿Oyes a las abejas?
No temas…
no picarán tus orejas.

Abre la boca.
La miel de la reina
mojará tus labios.
Es dulce.
Es buena.
Nace aquí,
en este campo,
en esta colmena.

Ahora sí…
abre los ojos.
Dime, ¿Qué ves?
¿Ves el Cielo
o me ves a mí?

Porque yo, en mi sueño,
solo puedo ver una cosa:
el amor que siento por ti.


Reflexión final

“Cuando termina un sueño solemos abrir los ojos y regresar al mundo como si nada hubiera ocurrido.

Pero no todos los sueños se disuelven así.

Algunos dejan un rastro leve: una emoción callada, un aroma de algo bueno, la sensación de haber estado por un instante en un lugar donde todo parecía más simple, más humano.

Tal vez porque los sueños más verdaderos no hablan de prodigios ni de cielos imposibles.

Hablan de algo mucho más cercano.

Hablan de la presencia.

De alguien que escucha.
De alguien que permanece.
De alguien que decide no soltar la mano cuando el silencio se vuelve frágil.

En un mundo que tantas veces camina deprisa, creyendo que cada uno debe avanzar solo, un gesto tan pequeño como tomar una mano puede cambiar el peso de un día.

Porque cuando dos manos se encuentran con ternura, el mundo se vuelve un poco más habitable.

Y quizá ese sea el verdadero secreto de este sueño:

no mostrarnos un cielo lejano,

sino recordarnos que el amor —cuando es sincero—

ya es, por sí mismo,

una forma de cielo.”


"Un texto para leer despacio, con los ojos cerrados; hay sueños que se toman de la mano."

1 comentario:

  1. Ayyyyy demasiado bonitooo, me encanto cada palabra, bellisimo, alegre, jugueton y sincero.......:) <3

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